KOMA. Sala ARENA.

Excelente crónica de Chema Granados   publicada en Rockcultura del concierto  de KOMA en la Sala Arena.

                Dicen los filósofos que el paso del tiempo es implacable. Que su mano invisible puede tumbar de un manotazo al más pintado; y que sus caricias, acaban por adormecer al mas fuerte. Razón, no les falta. Para KOMA, el paso del tiempo ha sido un revulsivo, a juzgar por su puesta en escena brutal, contundente y tenaz. Todo cabe en un show, donde el fuego fatuo comienza a encenderse desde el primer acorde. Vibrante energía,  y un sinnúmero de litros de sudor, expulsados a control remoto contra el público enfebrecido. Muchas de las bandas emergentes de nuevo cuño, que claman de forma reiterada contra la falta de interés del publico hacia su trabajo, deberían tomar nota de un show como el que ofrecen KOMA. Encontraran las claves del éxito: fuerza, pasión, corazón y entrega. No es piense que no tienen validez como músicos, pero deberían de dejar de lado esa verdad absoluta que creen poseer, y mirar a su alrededor para aprender algunas cosas que les harían crecer.

             Desde el primer tema hasta el último, una maquinaria demoledora se pone en marcha para darle al público precisamente lo que quiere: música con musculo, riffs rítmicos y machacones que acaban por hacerte estallar, y mucha contundencia. Esto, se aprende, claro está, pero también, hay que vivirlo en lo profundo del ser para poder expresarlo. Muchos años a sus espaldas dan criterio. Este cuarteto de navarros, va sobreviviendo al paso del tiempo con gallardía y semblante adusto. No les tiembla la mano en precipitarse a un vacío de emociones para, a contracorriente, alzar el vuelo sobre los ásperos vacíos circundantes. KOMA ofreció una noche de metralla, de balacera descontrolada, aunando esfuerzos por agradar, no por convencer, porque el convencimiento, se sustentaba con su fiereza. Fueron repasando sus discos editados a lo largo de su carrera, sin darnos un inst ante de tregua, dejando que el hilo conductor de la noche fuera el metal mas intenso, el rock contundente, y sobre todo, la aptitud.

                Reservaron para el tramo final los éxitos más flagrantes como “Mi Jefe” “Aquí Huele Como Que Han Fumao” o“Sakeo”, y acabaron lanzándose sobre el público que los llevó en volandas como cuerpos inertes que irradian aun energía ígnea. Un gran concierto que sus seguidores no olvidarán. Para la primavera de 2.013 la banda tiene planeado editar nuevo álbum. Se abrían las puertas de un nuevo ciclo, que esperamos, sea tan fructífero e intenso como el presente.

Texto y Foto:  CHEMA GRANADOS  publicado en ROCKCULTURA

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