Los Rolling Stones reaparecieron en Chicago después de la operación de corazón de Jagger. Hasta allí se fue para vivirlo in situ Ángel Fernández

           La reestructurada gira de Los Rolling Stones, en su paso por EEUU y Canadá, eligió el arranque en Chicago nada más y nada menos que el Día de La Música: 21 de junio; allá donde nació el Blues que inspiró a esos dos chavales de Dartford que intercambiaban plásticos de Muddy Waters o Bo Diddley en los andenes del tren.

             La excitación era máxima por estar en Chicago desde que se anunció la gira inicialmente pero más aún después de la reestructuración tras la operación de corazón de Jagger. Hacía tan solo un año les veía en Edimburgo y parece que no ha pasado el tiempo por ellos y mucho menos que el frontman hay sido intervenido de la patata.

Desde medio día todo el centro de Chicago respiraba ambiente de concierto con gente venida de todas partes del globo.

Para calentar el ambiente un grupo que me ha gustado bastante con ritmos soul y funkys: St. Paul & The Broken Bones.

           Con puntualidad británica a las 9pm salían las primeras proyecciones en los 4 bloques gigantes de pantallas que llevan desde que arrancara en 2017 el No Filter Tour. “Street fighting man” a golpe de Richards arrancando lo que serían 20 canciones de principio a fin sin tregua con un Jagger en condiciones físicas y vocales extraordinarias para estar a punto de cumplir 76 años y después de su intervención de corazón. Sonando como un cañón aunque la voz retumbaran en numerosas ocasiones, tal vez por la estructura del estadio de Los Osos: equipo de fútbol americano de Chicago. Soldier Filed Stadium.

      “Let´s spend the night together”y “Tumblin’ dice” sonando mientras las nubes de orillas del Lago Michigan hacían sus apuestas por si nos harían una noche épica con lluvia o no. Finalmente optaron por relajarse y dejarnos una noche fría que ya se encargaron sus Satánicas Majestades de calentarnos.

         “Sad, Sad, Sad” fue recuperada para la ocasión antes de llegar a la canción votada por el público chicawense: “You got me rockin’” y “You Can`t always get what you want”. Ésta última sin versión gospel, ni coro.

           Como novedad podemos disfrutar de una parte más cercana en la que montan una batería al final de la plataforma e interpretan un par de canciones en semi-acústico: “Angie”  y “Dead Flowers”. “Sympathy for the devil” con Jagger calzando un sombrero de gánster y acabando con sus juegos de voces con el público. Y justo antes de presentar a la banda el “Honky tonk woman” con el cencerro de Charlie dando la intro. “You got the silver”, “Before they make me run” cortesía de Richards. Aunque este punto del concierto quizá enfríe un poco al público que aprovecha para salir a fumar y al baño. Cada uno a lo suyo.

         “Miss you” con sus ritmos funkys que le da Darryl Jones; esta vez jugando en casa. “Paint it black” atronadora. “Midnight rambler” con dotes de harmónica de Mick sin parar de moverse de un lado a otro y exhibirse con sus bailes jugando con el público mientras cada miembro de la banda improvisa siempre dentro de unos tiempos. Porque todo está medido. No es nuevo. Lo sabemos de memoria, pero nos gusta porque sabemos que viene la traca final: “Start me up”, “Jumping Jack Flash”, “Brown suggar” y “Gimme shelter” con los roneos entre Mick y Sasha Allen aunque en mi opinión suena mejor con Lisa Fischer y queda más lucida.

         Y cerrando como no puede ser de otra forma con el “Satisfaction” y sus fuegos artificiales poniendo fin a hora y cincuenta minutos de puro rock and roll y con esa satisfacción de haberles vuelto a ver quién sabe si por última vez a round The World.

Ángel Fernández Sáez  desde Chicago para MúsicaQuintanar

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