THE ROLLING STONES / 09 JUNIO DE 2018 / EDIMBURGO

           El ecuador de la segunda parte del No Filter Tour caía en la atractiva y misteriosa (para mí) ciudad escocesa de Edimburgo. Destino que decidí, además de para hacer turismo, ver por sexta vez a unos imparables Rolling Stones que lejos están de la jubilación a pesar de sus avanzadas edades.

        Desde bien temprano por la mañana se respiraba ese ambiente rollinga como dicen los argentinos, dentro de la Old Town en la parte de la Royal Mile más próxima al Castillo de Edimburgo. Es alucinante ver y sentir cómo 4 personas consiguen poner una ciudad entera patas arriba y colapsar medios de transporte con tan solo su presencia durante dos horas encima de un escenario haciendo un poquito de rock and roll.

    El tiempo amenazaba lluvia. Aparecía y desaparecía en varias ocasiones a lo largo de la actuación. Pero hasta el merchand estaba preparado vendiendo (eso sí, no baratos) ponchos impermeables diseñados para la ocasión.

      Idéntica puesta en escena que la que vimos en la primera parte del tour el año pasado en Barcelona: 4 bloques verticales inmensos de pantallas coronando el fondo del escenario donde se van proyectando imágenes y efectos de lo que surge en las tablas para que nadie desde cualquier punto del grande estadio de rugby Murrayfield se pierda nada de lo que allí se daba.

       Pasarela y de las grandotas que Mick domina como nadie moviéndose como una lamprea de un lado a otro haciendo parecer que su cuerpo es de goma.

       El arranque, esta vez sí, con uno de esos himnos a un solo golpe como es ‘Start me up’. Algo irreconocible en los primeros guitarrazos de Keef todo sea cierto.

       La primera parte del show está más centrada en adaptar los temas a un punto más blues pero no por eso más relajado. Y es que la edad no pasa en balde ni para sus Satánicas.

      ‘Let’s spend the nigth toagether’, ‘It’s only rock and roll (but I like It)’, ‘Tumbling dice’ y la nueva ‘Ride em on down’ dieron paso sin tregua antes de saber cuál había sido la elegida por el pueblo escocés (y no tan escocés pues había mucho español y argentino) ‘She’s a raimbow’ fue la más votada. No me lo podía creer: estaba disfrutando de una canción a la que le tenía muchas ganas y nunca antes había presenciado en vivo y en directo. Sublime.

      La versión sin coro del ‘Can’t always get what you want’ aun que me molaba más con ese punto gospel de anteriores giras y más hacia el final del show.

        ‘Paint it black’ sonó arrasadora con esa intro de Richards poderosa como un trueno.Y el ‘Honky  tonk women’ con los golpes de cencerro y la actitud de Charlie son los que marcan el final de la primera parte del espectáculo para pasar el protagonismo de Jagger a Keith, Charlie y Ronnie con versión electroacústica de ‘You got the silver’ y una sensacional ‘Happy’. Sorpresa también que Keith interpretara dos seguidas y bastante bien llevadas a pesar de que, por mucho que Mick le enseñara, no sea un buen cantante. Buen gesto.

      De nuevo entró el diablo en escena para calentar más el ambiente por si alguno se había tomado un respiro prendiendo el escenario en llamas y con chaqué para dar comienzo a ‘Sympathy for the devil’ antes de celebrar el cuarenta aniversario de Some Girls con una flamante versión de ‘Miss you’ haciéndose notar el moreno de Darryl Jones con su peculiar sonido de las 4 cuerdas. La improvisación y fiesta de ‘Midgnigth rambler’ tampoco faltó con esas subidas y bajadas hasta volverte loco porque no sabes cuando va a terminar mientras Mick hace mostrar su buen dominio de la harmónica. Sensacional.

       Lo que vino después fueron dos de las mejores interpretaciones que hasta ahora he presenciado del ‘Jumpin’ Jack flash’ y ‘Brown suggar’ sonando con verdadera potencia antes de encarar el último bis.

     ‘Gimme shelter’ que personalmente sin Lisa Fischer no me gusta. No menosprecio la labor de Sasha Allen pero no me cuadra su tono desgarrado frente a la limpieza y pureza de Lisa.

       Y como no podía ser de otra forma finalizar las dos horas sin descanso absoluto con ‘Satisfaction’ y fuegos artificiales con todos los músicos sobre el escenario y el respetable eufórico por haber vivido quién sabe si su última noche con los Stones.

         “Luchad, y puede que muráis. Huid y viviréis… un tiempo al menos. Y cuando estéis en vuestro lecho de muerte dentro de muchos años, ¿no cambiaréis todos los días desde aquí hasta entonces por una oportunidad, sólo una oportunidad, de volver aquí y decir a nuestros enemigos:

Pueden quitarnos la vida, pero jamás nos quitarán… ¡a Los Rolling Stones!” 

Angelito!

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